Me gusta el bdsm y lo vivo con mi pareja sumisa. Nos gusta ir a lugares para practicar dogging o socializar con gente de gustos similares o "bichos raros" a ojos de quien se hace llamar normal sexualmente hablando.
Tengo 50 años y ella 45, del montón. Totalmente abiertos para charlar y pasar buenos ratos con otras personas.