¡Hace tanto que no toco tus ojos
con los mios!
Hace todo el pasado
que tu mano no duerme aquí,
en mi mano.
Hace una eternidad
sin las noches contigo,
sin tu palabra que amo.
Un infinito atrás
que ya no alcanzo.
¿Dónde estás, mi señora,
en qué febril insomnio
tus pasos se desvelan?
¿Dónde estás?
¿En que proyecto sin mi
preparas más distancias?
No sabía, mujer, no sabía
que tanta soledad
venciera al solitario.
Y aqui estoy,
sin nada más de tí
que este vacio,
y este dolor masticado
y escupido.