Aunque lo creas poco importante tienes que tener en cuenta lo que entra por tus oídos. No te dejes llevar por lo que escuches y por lo que te digan. Somételo siempre a la prueba irrefutable de la duda. El ruido no puede hacer de ti una presa fácil y mucho menos hacer que caigas en la trampa de la alienación que es uno de los mayores males en los que la sociedad esta instalada. Somételo a la duda, cuestiónalo y finalmente decide por ti misma si ante lo que estas en algo correcto, incorrecto o neutro.