Se me antojó compartir un fragmento de mi capítulo 18. No está corregido y casi lo prefiero, para compartir con vosotros mi escritura espontánea, tal como soy.
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Sigmund, en una edad primeriza, se encontraba corriendo en un parque. Esas pequeñas piernas en crecimiento se zarandeaban sin miedo a salir volando. El crujir de un brinco delata en la misma escena un gran perro concentrado únicamente en abatir a aquel crío.
―¡Mamá ―gritaba con casi desesperación, al percibir que aquella bestia lo atrapaba.
Fue entonces cuando el gran depredador saltó. Su boca vibraba con el bofeteo constante del viento, desprendiendo su saliva por los costados, con los ojos centrados en el niño. La fuerza de sus patas traseras lo impulsaban en un feroz avance aéreo, no muy distinto al de los aviadores japoneses en su último momento de heroicidad. La imagen queda ralentizada, con el fondo blanco, solo el niño y el perro, cada vez más cerca.
Finalmente, el cánido cayó sobre la espalda del niño, que a su vez caería contra el suelo. Un pequeño Sigmund superado por el peso de la bestia. Esta abrió sus fauces, siendo alertadas por el pequeño que ahora giraba su rostro.
―¡Noooo ―gritó el niño.
El perro comenzó a lamer el rostro del niño con amor. Como siempre hacía cuando jugaba con Sigmund.
Gracias Cascaras. Lo compartí por gusto y leer alguna opinión. Mi intención es publicar el año que viene la novela que ando escribiendo.
29/09/2023Me ha gustado mucho como describes el encuentro entre el perro y el niño, se nota que lo disfrutas mucho y ojalá puedas publicarlo. 😊
31/01/2024Muchas gracias. Mi objetivo es terminarla este año y ver cómo la publico. Ya tengo en mente la siguiente también.
31/01/2024Estoy repartiendo el primer arco, el cuál no pertenece el fragmento, y el primer capítulo de mi próxima novela. Si estáis interesados, os lo puedo pasar por privado.
31/01/2024