Exposicion suzanne valadon - mnac - palau nacional, parc de montjuic, s/n, sants-montjuic, 08038 barcelona

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Apuntados 4
Plazas libres 8
  • 📅
    fecha 22 jun 2024
  • 🕐
    comienza 16:00 - finaliza 18:00
  • 🪇
    Hombres y mujeres de 18 a 98 años
  • 📈
    Visitas 267

🗺  ¿Dónde se hace?

Museu Nacional d-Art de Catalunya, Parc de Montjuí¯c, Barcelona

🌅  Punto de encuentro

Mnac - Palau Nacional, Parc de Montjuí¯c, s/n, Sants-Montjuí¯c, 08038 Barcelona

📜  Información





RESERVA ANTICIPADA ENTRADA GRATUITA SABADO A PARTIR DE LAS 16H

Esta exposición, organizada por el MNAC en colaboración con el Centre Pompidou-Metz y el Musée d"Art de Nantes, revisa la figura de la artista Suzanne Valadon (1865-1938), una figura emblemática de la bohemia de Montmartre a principios del siglo XX. Pintora, dibujante y grabadora, Suzanne Valadon practicó todos los géneros, desde el retrato y el desnudo hasta la naturaleza muerta y el paisaje.
La muestra reúne más de un centenar de obras, de las cuales 48 solo se pueden ver en Barcelona: óleos sobre tela y cartón, dibujos y grabados, esculturas en yeso y bronce, así­ como otro material documental que permitirá tener una visión retrospectiva y contextualizada de la trayectoria de una mujer artista que tuvo un papel relevante en el Parí­s de las vanguardias, durante los años 1910 a 1930. Esta visión se complementa con obras de artistas contemporáneos, franceses y catalanes, que dan una buena idea de la riqueza del ambiente artí­stico de la época, al mismo tiempo que se explican las múltiples interacciones que se producí­an en los ambientes de vanguardia y la conquista social del estatus de artista por parte de una mujer.

Suzanne Valadon, una epopeya moderna

Una epopeya era, en la antigí¼edad, un poema largo que explicaba la historia de un personaje, repleta de dificultades, hasta conseguir el éxito. Este es el caso de Marie-Clémentine Valadon, nacida en un entorno familiar de clase baja y que constituyó un caso excepcional de emancipación artí­stica. Se convirtió en una modelo célebre, retratada por los mejores artistas de su tiempo, desde Renoir a Toulouse-Lautrec. Autodidacta, en paralelo aprendió de todos estos creadores hasta convertirse en artista, con el nombre de Suzanne. Su carrera se prolongó entre finales del siglo xix hasta poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Fue, con toda probabilidad, la primera artista en representar un desnudo masculino, hito que muestra una personalidad muy definida. El retrato y el desnudo, especialmente femenino, se convertirán en el centro de gravedad de su obra, y también las creaciones que le otorgarán prestigio. A pesar de que se la ha intentado adscribir a diversos movimientos, la suya es una obra totalmente singular, donde conviven influencias explí­citas de otros artistas con unos códigos pictóricos tan personales como identificables, prerrogativa de gran artista. La que sigue es la epopeya de la modelo que se afanó por ser artista, y lo consiguió en un entorno totalmente masculino, y en el contexto más difí­cil, el cosmopolita Montmartre de los pioneros de la modernidad artí­stica


El Montmartre de Valadon

El ecosistema artí­stico y personal de Valadon fue el Montmartre de finales del siglo xix y principios del xx, donde se estableció junto con su madre a los cinco años. Tuvo diferentes empleos y según decí­a, también estuvo en un circo, trabajo que tuvo que dejar a causa de una caí­da. Valadon verí­a evolucionar el Montmartre de la «zona cero» de la modernidad artí­stica de finales del siglo xix hasta el de las vanguardias de inicios del siglo xx: toda clase de «ismos» se fueron sucediendo en los pocos metros cuadrados del barrio parisiense, y que Valadon conoció de primera mano. Entre los artistas procedentes de todo el mundo, Valadon coincidió con algunos de los referentes del arte catalán como Santiago Rusiñol y Ramon Casas –quienes dejaros fabulosas pinturas de Montmartre–, pero sobre todo con Miquel Utrillo, que no solo fue el interlocutor de estos artistas en Parí­s, sino también con quien la pintora mantuvo una relación que marcó su biografí­a.

  1. La leyenda de Suzanne y Erik

A pesar de tratarse de una relación legendaria, en realidad solo habrí­a durado seis meses, entre enero y junio de 1893. Satie inició su relación con Valadon poco después de que ella hubiera terminado con Miquel Utrillo, lo que supuso también en distanciamiento de los dos amigos. La pareja no funcionó, parece ser que a causa del carácter celoso y excesivo del músico. Como resultado plástico ha permanecido un célebre retrato de Satie por Valadon –que él conservó toda su vida–. En el terreno musical dio lugar a las célebres Vexations de Satie, que compuso durante el proceso de duelo después de romper con Biqui –así­ llamaba afectuosamente a Valadon–, quien habrí­a sido la única relación conocida del músico.

  1. El bohemio Satie

Ramon Casas inmortalizó a Satie delante del Moulin de la Galette –antes de convertirse en un compositor de renombre internacional–, en los tonos grises que caracterizan su mejor producción parisiense. En el Museu Nacional se encuentran un par de dibujos preparatorios de esta pintura que se conserva en la Northwestern University Library, y que fue propiedad del coleccionista norteamericano Charles Deering. La composición representa al músico a tamaño real y es, muy probablemente, el mejor de los retratos que se hayan realizado jamás de Satie, tanto por la calidad como por la fuerza simbólica del fondo.


2«La guerra de los siete años»

Valadon conoció a Miquel Utrillo en 1882, según algunas versiones en Le Chat Noir. Utrillo integraba el grupo de artistas catalanes que viví­an en Parí­s, sobre todo sus í­ntimos Santiago Rusiñol y Ramon Casas. La relación sentimental con Valadon resultó ser tempestuosa y, con una larga interrupción, se prolongó hasta 1893. La relación ha quedado documentada a través de varias obras, pero sobre todo con los retratos que se hicieron mutuamente. Uno de los que le hizo Utrillo es conocido como el retrato de «La guerra de los siete años», en referencia al tiempo que tardó Utrillo en reconocer legalmente al hijo de Valadon –el futuro pintor Maurice Utrillo–, después de que ella se lo pidiera durante siete años.

2.1. Sombras chinescas

Al margen de asistir a los espectáculos y de haber ilustrado la cubierta de algún opúsculo, Valadon se convirtió en la imagen de un elemento publicitario de las sombras chinescas, un cartel realizado por el propio Utrillo, vinculado al Théí¢tre d’Ombres Parisiennes. Utrillo se convirtió en un gran experto en sombras chinescas en locales como Le Chat Noir o l’Auberge du Clou, en Parí­s, pero más tarde las exportarí­a a Estados Unidos y a Els Quatre Gats de Barcelona, donde serí­a el alma de estas actividades.


3La Terrible Marí­a, una modelo para la modernidad

A pesar de que realizó trabajos muy diversos, Valadon empezó a ejercer de modelo cuando tení­a hacia los quince años. Su rostro y su cuerpo han sido de los más icónicos en la iconografí­a de la modernidad, hasta el punto de ser inmortalizada por creadores de varias generaciones: Puvis de Chavannes, Degas, Renoir, Toulouse-Lautrec, André Utter, Steinlen, pero también catalanes, como por ejemplo Rusiñol y Utrillo, entre otros. Valadon, de formación autodidacta, mientras trabajaba de modelo pudo ver el trabajo de estos artistas en su sancta santorum, con sus rudimentos, recursos y secretos. Degas le añadió el apelativo de terrible en referencia a su fuerte personalidad, por otra parte necesaria para hacer el tránsito de modelo a artista en medio de un contexto competitivo y masculino, poco favorable para una mujer y, además, de clase baja.

3.1. La figura femenina y la cultura de masas

Aunque Valadon se convirtió en una de las modelos más solicitadas por los artistas para sus óleos y dibujos, también protagonizó algún cartel publicitario. El cartel se estaba abriendo camino en las paredes de Parí­s y de tantas otras ciudades del mundo. Promocionaba toda clase de productos comerciales, y estaba protagonizado en una gran mayorí­a por mujeres, ya fueran modelos o estereotipos. Los carteles realizados a menudo por artistas de primer nivel eran también de una elevada calidad artí­stica. En esta selección de carteles del Gabinet de Dibuixos, Gravats i Cartells del Museu Nacional –que conserva un número importante de ellos– se aprecia claramente el papel central de la figura femenina en plena eclosión de la cultura de masas.


4El dibujo y Degas en el origen de todo

Mientras todaví­a posaba como modelo, casi todos ignoraban que Valadon dibujaba por su cuenta. La influyeron extraordinariamente los siete años que hizo de modelo para Puvis de Chavannes, pero fue Degas quien más se percató de su talento y le recomendó que siguiera por ese camino. Fue él quien la enseñó a grabar en su propio taller e, incluso, llegó a ser coleccionista de sus obras. La mayorí­a de dibujos y grabados de los primeros años de Valadon –la pintura al óleo llegó más tarde–, casi todos con escenas de toilettes o de una cierta intimidad, evocan claramente la obra de Degas. La muerte del artista francés, en 1917, representó un duro golpe para Valadon, al fin y al cabo fue uno de los pocos artistas que la apoyaron en sus inicios, cuando Degas era ya una leyenda viva.


5La recuperación de la propia imagen

El autorretrato proyecta normalmente un cierto componente de autoafirmación del artista, pero este se redimensiona extraordinariamente en el caso de una mujer que previamente ha sido modelo y, además, en un oficio altamente masculinizado en el contexto de finales del siglo xix. Los autorretratos de Valadon se pueden interpretar como una forma de reapropiación de la propia imagen, hasta ahora modelada y monopolizada por artistas hombres. Valadon trabaja el autorretrato a partir del óleo, el pastel y el lápiz, y en algunos casos, incluso, aparecen integrados en composiciones que representan grupos familiares. Sin ser un género demasiado cultivado por Valadon, paradójicamente tiene un papel central en su vida y obra, de forma que, en su conjunto, muestran su evolución desde la adolescencia a la vejez.


6El retrato y la complicidad femenina

Los intereses artí­sticos de Valadon fueron muy diversos, pero destaca una mirada muy personal sobre la intimidad femenina. El desarrollo de esta temática se proyecta en varias direcciones, desde los primeros dibujos y grabados de las toilettes hasta los grandes desnudos y odaliscas. En otro ámbito de intimidad se sitúan escenas protagonizadas por mujeres, normalmente domésticas y en espacios recluidos o cerrados y nunca aparecen hombres. Son normalmente mujeres en solitario o bien en pareja, que realizan alguna actividad o hacen tertulia, pero siempre caracterizadas por unas atmósferas de plena complicidad. Este se convierte en un campo de experimentación de primer orden, a menudo con perspectivas ligeramente elevadas que crean un cierto efectismo. Los cromatismos, siempre vivos y a veces estridentes, nos revelan un universo absolutamente personal, con escenas donde se combina la fuerza de la pincelada con el lirismo inherente a la intimidad.

6.1. La pinacoteca de un mosaico vital

El retrato es el género por excelencia de Valadon y, a su vez, el que le reportó prestigio y reconocimiento, más allá de que también cultivó el paisaje y la naturaleza muerta. Se distinguen varias tipologí­as, donde destacan retratos de sus parejas y familiares, a veces en grupo. En otro ámbito encontramos los retratos de personalidades más o menos célebres del ecosistema artí­stico, como por ejemplo crí­ticos de arte o coleccionistas. Muchos de ellos son retratos de compromiso o, incluso, de encargo, en realidad retratos burgueses que nos revelan el estatus adquirido por Valadon, no solo en el ámbito profesional sino también en el social. Aunque en sus retratos se reconocen influencias, la adopción de códigos muy personales hace que siempre se observe el estilo de Valadon, caracterizado por sus perfilados gruesos y los atrayentes cromatismos.

6.2. Naturalezas muertas

Paradójicamente, las naturalezas muertas que eran un género tradicionalmente reservado a las mujeres, en el caso de Valadon no las cultivó hasta su madurez, cuando su carrera ya estaba totalmente consolidada. Las naturalezas muertas aparecen, sobre todo, durante la Primera Guerra Mundial y proliferan en la década de los años 1920. De todas formas, la presencia de naturalezas muertas ya habí­a sido muy habitual como fondo o complemento de sus retratos, así­ como en muchos de sus desnudos. Con un lenguaje pictórico que evoca las creaciones de Van Gogh y Matisse, estas pinturas de vibrantes cromatismos transmiten grandes dosis de sensualidad.


7La conquista del desnudo

El desnudo femenino se convierte en una temática estructural de madurez de Valadon, no solo por el número de obras que realizó, sino por el hecho de convertirse en un campo de pruebas de primera magnitud, experimentando así­ toda clase de perspectivas y posturas. Se trata de escenas donde se alcanza el nivel más alto de intimidad, que son habituales en la época, pero no tanto desde una autorí­a femenina y menos de una sexualidad tan explí­cita. Con toda probabilidad, es en el tratamiento de los desnudos donde la obra de Valadon se impone sobre la de otras artistas contemporáneas suyas, desde una naturalidad que escapa a cualquier estereotipo previo, como ocurrí­a a menudo con el desnudo femenino. La experimentación alrededor del lenguaje del cuerpo se convierte en un espacio de refugio y de lucha en un entorno artí­stico masculino, y es donde aparecen algunas de sus mejores creaciones. Paradójicamente, con los desnudos –más que en los retratos– se produce una inversión de la posición, de forma que la antigua modelo se sitúa al otro lado del caballete, dejando a las modelos en la posición que ella habí­a ocupado en el pasado.

7.1. Odaliscas

En la temática de los desnudos, pero con otras connotaciones e, incluso, con más ambición, Valadon realizó una serie de pinturas de mujeres recostadas en sofás o divanes que, según la mayorí­a de los expertos, marcan probablemente la cumbre de su producción. Se caracterizan por sus reminiscencias orientalistas con desiguales dosis de sensualidad en función de la obra. Destaca el sentido decorativista, con gran protagonismo de telas exuberantes y motivos florales, que recuerdan creaciones de Matisse o Bonnard. En estas composiciones alterna los cuerpos femeninos desnudos con los vestidos, a veces en la misma obra, en la búsqueda de un efecto de contraste, tal y como ya habí­a hecho en los dibujos y grabados.

7.2. La Venus negra

El desnudo femenino tiene uno de sus hitos en esta Venus negra, de la que pintó un mí­nimo de cinco variantes, todas durante el año 1919. El tí­tulo Venus negra aparece en el reverso de una de las telas, de la mano de la propia artista. Venus evoca a la diosa de la fertilidad y el amor, de forma que, a la sexualización de la mujer, se suma el componente de racialización. Estos estereotipos fueron cultivados por varios artistas coetáneos en el contexto de una potencia colonial como Francia, a modo de exotismo con gran salida comercial. Sin embargo, en ningún caso resulta fácil extraer una lectura de cuál habrí­a sido la aproximación í­ntima de Valadon al tema, no solo a causa de su condición de antigua modelo, sino por el hecho de tratarse de un ciclo que se abre y se cierra con estas cinco obras.


8Una epopeya del arte moderno

Valadon acabó triunfando en su arduo tránsito de modelo a artista. Este no es un caso de recuperación póstuma, sino que llegó a ver la gloria en vida, lo que es poco habitual en artistas nacidas durante el siglo xix. Sus singulares retratos y los imponentes desnudos femeninos adquirieron tal prestigio que el Estado francés le adquirió una primera obra en 1924. Aunque después de su muerte su figura permaneció casi olvidada –e, incluso, era únicamente recordada como la madre del pintor Maurice Utrillo–, años después se empezó a recuperar y reva.lorizar, hasta la actualidad. Valadon murió en 1938, a los setenta y dos años, y artistas como Picasso o Braque asistieron a su entierro en la iglesia de Saint Pierre. Sus restos descansan en el cementerio de Saint-Ouen, en Montmartre, en el barrio donde empezó y acabó una de las más grandes epopeyas de la historia del arte, protagonizada por una mujer.

8.1. Autorretrato con los pechos desnudos

Valadon realizó este autorretrato a los sesenta y seis años, cuando ya se habí­a separado de André Utter. En algunas de sus obras, y sobre todo en los últimos años, parece que se hubiera planteado una especie de rebelión contra el canon estético de la juventud, al que ella habí­a servido como modelo. En este autorretrato se muestra de tres cuartos con sus ojos azules, pero enfatizando de manera cruda los efectos de la vejez sobre su cuerpo, parcialmente desnudo. Estamos ante uno de sus últimos autorretratos, sin duda el más poco convencional que realizó jamás y, quizás, por eso mismo, también el más moderno.











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📄  Comentarios

sueindep 

Gracias por decirme que subiera a la azotea

2024-06-23 19:02:43
Imma 

Disculpas

2024-06-22 15:49:21
Imma 

Hola soy Imma! Voy por liceu metro... Espero llegar... 2024-06-22 15:48:02

Jose 
  • Estoy acostumbrado a acompañar a grupos y en ocasiones es una auténtica jungla de psicologia y comportamiento humano...En mi caso, ya superé el estado de tener que ser vigilante y canguro de guarderí­as infantiles o preadolescentes. Supongo que nos entendemos. Ya somos todos adultos, maduros, responsables, coherentes, a estas alturas, pienso yo. Tan solo concedo 5 minutos de cortesí­a, y espera en la entrada. Llevo gafas, una gorra y camiseta negra con letras blancas. A posteriori, estaremos dentro...Un cordial saludo.

2024-06-22 15:15:23
sueindep 

Una pregunta, en la entrada al Museo hay mucha gente. ? Cómo nos reconoceremos ?

2024-06-22 12:37:20
Anahit 

Vale José, muchas gracias. 2024-06-22 11:20:42

Jose 

Sí­, la entrada gratuita. Ya lo pone en la descripción.


2024-06-22 02:12:26
sueindep 

Ya tengo la entrada 2024-06-21 16:53:09

Anahit 

Hola José 62, me interesa entrada gratuita ?


2024-06-19 16:40:09