Los masones y sus secretos siguen causando fascinación y/o temor desde que fuera presuntamente fundada en Londres en 1717, un hecho que los historiadores ponen en duda. Rodeada por una serie de estereotipos —muchos sin fundamento alguno—, las logias atraen la curiosidad de muchos. Y curiosos son los que acuden a visitar desde hace algunas semanas la exposición Maí§ons Una mirada actual a una institució centenaria en el Palau Robert
Se trata de una muestra que prometía ambición, pero que se ha quedado a medio camino. Previsible en los tópicos de siempre, el visitante acaba concluyendo que los masones son una élite económica, política e intelectual, cuando en realidad se trata de un grupo diverso que abarca todas profesiones, clases sociales, creencias e ideologías. Esta es una de las gracias, que en una misma logia se mezclen catedráticos con trabajadores, políticos con comerciantes, y empresarios con jubilados y desempleados. Todos comparten principios y la pertenencia a un club iniciático extendido por todo el mundo. Es conocido que el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt fue masón junto con otros 13 inquilinos de la Casa Blanca, pero menos conocido es que su chófer pertenecía a la misma logia.
Después de la exposición iremos a tomar algo.
