Palau Robert, Paseo de Gracia, Barcelona
EN LA PUERTA DE PALAU ROBERT
hola amigos :
Propongo visitar la siguiente exposicion:
En la edad media, el saber no circulaba libremente. Los conocimientos solamente se transmitían, de forma discreta, a aquellos que formaban parte de un círculo determinado. Uno de esos conocimientos casi secretos era el de la construcción de grandes edificios.
Los maestros de obra y los distintos tipos de albañiles compartían el uso de instrumentos y de técnicas precisas y especiales que aseguraban que las naves de las catedrales, las torres de los castillos o las bóvedas de los palacios fueran monumentales y no se cayeran.
En Francia a estos constructores se les llamaba masones, y sus agrupaciones se denominaban logias. Estas agrupaciones —la masonería— fueron extendiéndose por buena parte de Europa. Los masones compartían rituales, secretos y, por encima de todo, el sentimiento de pertenecer a una especie de gran fraternidad universal.
En el siglo xiv, en Inglaterra aparece la denominación freestone mason. Los francmasones cada vez admitirán más profesionales no relacionados directamente con la construcción: abogados, propietarios, burgueses... Gente para quien los valores de fraternidad y discreción y los rituales de la masonería tienen un sentido que va más allá de compartir las técnicas de construir grandes edificios.
A principios del siglo xviii, la masonería cambia definitivamente y se vuelve más reflexiva y especulativa. Poco tiempo después de la creación de la primera logia moderna, la Gran Logia de Inglaterra, dos de sus miembros escriben sus estatutos, que serán empleados desde ese momento por los masones de todo el mundo.
La discusión libre, la reflexión y el deseo de transformar la sociedad harán que, en todo el mundo, la masonería se convierta en atractiva para muchos y muy peligrosa para otros. Durante 300 años, los masones han estado al frente de algunos de los acontecimientos más trascendentes, revoluciones, transformaciones sociales… Pero también han sido perseguidos y acusados de conspiradores, de arribistas y de estar detrás de revoluciones, atentados y guerras.
Inspiradores de las revoluciones americana y francesa, los masones, sin pretenderlo, han sido protagonistas en la sombra de los grandes acontecimientos de los últimos tres siglos. Tras la Guerra Civil, los masones fueron intensamente perseguidos en España. No desaparecieron por completo, pero no se han recuperado hasta las últimas décadas, especialmente en Cataluña. En nuestro país, algunos de los más destacados masones fueron a la vez personas ilustres y muy diferentes:
Joan Prim (1814-1870). El militar y político más decisivo del siglo xix en España. Participó en todas las guerras y conspiraciones de esa época. Llegó al grado 18 de la masonería en la logia Tolerancia y Fraternidad de Madrid. Fue enterrado tras una ceremonia de despedida masónica.
Clotilde Cerdí (1861-1926). Fruto de una relación extramatrimonial de la mujer de Ildefons Cerdí , Clotilde fue rechazada por su padre legal. De mayor fue la arpista más famosa del mundo. Además, destacó en la defensa de los derechos de las mujeres, en la lucha contra la esclavitud y en las reivindicaciones sociales. Fue masona de adopción de la logia Lealtad de Barcelona a partir de 1881.
Lluís Companys (1882-1940). El presidente de la Generalitat durante la guerra, torturado y fusilado por el franquismo. Companys, discípulo de Francesc Layret, trabajó durante muchos años como abogado laboralista hasta la llegada de la II República. Se inició en la logia Lealtad en 1922.
Lo mismo ocurre, con más razón todavía, a escala internacional, en que personas destacadas de diversos ámbitos son también masones convencidos. En Francia, Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña, protagonistas de la historia forman parte de la Orden:
Charles de Montesquieu (1689-1755). Autor de las Cartas persas y de El espíritu de las leyes, dos libros básicos para el futuro estado de derecho. Se inició en mayo de 1729 en la logia The Horn, en Westminster, Inglaterra. Sus libros, según él mismo, se basaron en los principios masónicos.
Benjamin Franklin (1706-1790). Inventor del pararrayos, impulsor de la independencia de Estados Unidos, redactor de la Constitución, embajador en Francia… Un hombre polifacético. Iniciado desde los 24 años, fue un masón muy activo a lo largo de todo el siglo xviii.
Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Uno de los grandes intelectuales de la historia. Novelista, poeta, dramaturgo, político, científico… Se inició en la logia Amalia de las Tres Rosas de Weimar en 1780.
Oscar Wilde (1854-1900). Uno de los grandes escritores en lengua inglesa de finales del siglo xix. Fue una celebridad mundial. Su encarcelamiento por ser homosexual fue un escándalo universal. Wilde se inició en la logia de la Universidad de Apolo en 1875.
Winston Churchill (1874-1965). El político más brillante del siglo xx en Gran Bretaña. Se inició en la logia Studholme en 1901. El liderazgo de Churchill es especialmente destacado en la dirección de un gobierno de unidad contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.
Y pueden citarse muchos más: Harpo Marx (1888-1964), Josephine Baker (1906-1975) o Felipe de Edimburgo (1921-2021), por mencionar personalidades diversas, con nacionalidades diferentes e ideologías a menudo contrarias entre sí.
En cualquier caso, como nos recuerda Brunet, «la masonería nace con la ilustración. Libertad, fraternidad, igualdad... El sentido que hoy damos a muchas de estas palabras proviene de la masonería. Sería difícil entender el mundo actual sin los ideales de libertad y libre pensamiento intrínsecos en la masonería».
Otros aspectos en los que se adentra la exposición no son menos importantes: el lastre de los prejuicios y la relevancia primordial de la simbología han desempeñado un papel importante en el devenir de la Orden.
La masonería no se entendería sin todos aquellos que la han perseguido a lo largo de la historia. Esta constante persecución ha hecho que en determinadas épocas la institución tuviera que ser secreta, además de discreta. Los masones, literalmente, arriesgaban su vida.
El libre pensamiento y la libertad de expresión son consustanciales a la masonería, y eso no ha gustado a los poderes. La Iglesia ha sido uno de los enemigos más poderosos de la masonería, contraria también a que el Gran Arquitecto del Universo masónico no se corresponda exactamente con el Dios cristiano.
Pero los masones también han sido acusados de corporativistas, de aprovecharse del poder o de ostentarlo en la sombra —a menudo en conjunción con el judaísmo—, de hombres —básicamente hombres— que quieren dominar el mundo.
A veces, estas calumnias han sido especialmente absurdas: pervertidos sexuales, caníbales, conspiradores con los extraterrestres… Todo ha valido para cargar contra los masones.
En cuanto a la simbología, iniciarse en la masonería es entrar en un mundo complejo de símbolos y rituales. Por este motivo, no es un camino rápido: hay que ir superando grados y, de hecho, nunca se puede llegar al final. Los tres primeros grados son los determinantes: aprendices, compañeros y maestros. Después, según el ritual, existen varios grados que muestran la profundización en la reflexión y el conocimiento de los símbolos de los masones. La mayoría de los rituales llegan al grado 33, un número que por sí mismo también está cargado de simbología.
Muchos objetos y grafismos están basados en las tradiciones medieva.les, pero se han adaptado a las necesidades de los masones de reflexionar, de conocerse a uno mismo, de conocer el mundo y de compartirlo con los hermanos. La meditación y la discusión sobre los símbolos deben conducir al francmasón a percibirse a sí mismo y a la realidad que le rodea de una forma más sutil y, al mismo tiempo, más profunda.
Pero, en definitiva, se puede decir que la masonería, a pesar de sus raíces medieva.les y su simbología arcaica, a pesar de las persecuciones y los prejuicios, sigue presente en buena parte de la Tierra y une a hombres y mujeres de filosofías y creencias a menudo muy dispares. ¡No es un mérito menor
Visitaremos esta exposicion de los masones en la sala 1 ,tambien sera posible visitar otras exposiciones y otras salas del palau Robert.
Iniciaremos un paseo fotografico por el barrio de gracia y sus calles ,a ritmos de click con paradas necesarias para sacar las mejores imagenes ,y luego poder disfrutarlas entre todos.
podemos hacer un grupo de whatsupp para compartir las fotos.
Estos no es una clase de fotografia ,sobretodo importante si llevas camara de fotos bateria cargada ,si no tienes camara ven con tu movil.
ACTIVIDAD GRATUITA SIN ANIMO DE LUCRO POR PARTE DEL ORGANIZADOR ,PARA COMPARTIR AFICION.
POR FAVOR SE RUEGA PUNTUALIDAD . PORFAVOR EL QUE NO VAYA A VENIR QUE SE BORRE Y DEJE PLAZA LIBRE Y AVISE PARA QUE SE LE TENGA QUE ESPERAR