Pg Picasso, 14
Ciutat Vella
En la entrada a la exposición, Fundacion Privada Foto Colectania
La exposición presenta una selección de obras maestras de la historia de la fotografía, que son parte de la colección de Sondra Gilman y Celso González-Falla. Con sede en Nueva York, la colección incluye más de 1.500 fotografías originales de algunos de los mejores fotógrafos del siglo XX y XXI. A través de confrontaciones visuales, se invita al visitante a experimentar el poder de la línea fotográfica a través de estos incomparables trabajos. Las obras de Robert Adams, Walker Evans, Dijkstra, Man Ray, Berenice Abbott y Lee Friedlander, entre otros, más allá de su temporalidad histórica y consideraciones geográficas, resuenan por sus correspondencias formales. A lo largo de la historia, los fotógrafos siempre han oscilado entre dos extremos: la ilusión mimética de la realidad y el realce de las cualidades estéticas de la imagen. Ya sean "líneas instantáneas" según la expresión de Henri Cartier-Bresson, líneas racionales inspiradas en la corriente del New Topographics, o la diversidad de líneas curvas del cuerpo humano, en fotografía, la línea estructura y, a veces, reinventa lo real, hasta el punto de llegar a la abstracción. Ante una fotografía, incluso los espectadores más entendidos, a menudo observan el mundo tal como se presenta: escudriñan el rostro o el paisaje, se maravillan con los detalles, las vestimentas de moda o las expresiones en las caras de los niños . Pueden olvidar que en realidad están mirando un trozo de papel, tan plano como una página de libro o un dibujo. Fascinados por la ilusión mimética, tal vez ni siquiera vean las líneas -rectes, curvas, oblicuas- que en realidad forman la base de la composición fotográfica. La colección de Sondra Gilman y Celso González-Falla revela el placer de los coleccionistas que adquieren sus fotografías sobre todo por preferencia personal, manteniendo una relación cotidiana y privada con las imágenes. Más allá de este vínculo privado, la exposición invita al visitante a realizar un viaje estético: las confrontaciones formales liberan de su contexto cultural e histórico para permitir que el espectador experimente su propia relación personal y sensible con la imagen fotográfica.